martes, 2 de noviembre de 2010

El Twitter o la oda a lo Breve



Aunque resulte muy similar al capítulo de Los Simpsons en que Bob Patiño, amenaza por medio de la TV, más exáctamente por Tyranno-Vision, que hará volar la ciudad de Springfield si no se suspenden todas las transmisiones de TV. De la misma manera hoy me dispongo a comentar respecto del Twitter.

Hace un par de días abrí mi cuenta personal en este nuevo servicio con el dominio: CaptHaddock9, para quienes deseen seguirme, aunque los motivos de este nombre creo que mejor irán en otro post. El asunto es que como en el capítulo de los Simpsons es una ironía que se critique un medio, haciendo uso de él. Sin embargo, que mejor lugar para dar a conocer este blog que por el servicio de comunicación más seguido en la actualidad.

Pero ya entrando en materia, la realidad del Twitter resulta más compleja que un simple medio de expresión expedito. El tweet no deja de ofrecerse como un muy representativo reflejo de la oda a lo breve que reina en la actualidad. No hace poco leí como las generaciónes que hoy estan haciendo su paso por la adultez jóven, es decir la generación Y, presentaba entre sus elementos más destacados el manejo de grandes volúmenes de información provistos por la fácilidad a redes virtuales, en otras palabras el acceso a Internet. Esto trae como efecto la necesidad de sintetizar millones de datos en cápsulas más pequeñas que faciliten su uso, de esta conversión de datos surgen miles de adaptaciones que sintetizan al día de hoy conceptos comúnmente conocidos como la memoria ROM (Read Only Memory), USB (Universal Serial Bus), DVD (Digital Video Disc) WTF... bueno, creo que ya es suficientemente claro. Pero esta compresión de datos ha hecho su aparición en escenarios mucho más extraños, como la academia y la política. En el caso de la Academia es común encontrar hoy en día que, como requisitos de presentación de una tésis, se señalen en un listado especial, las palabras clave que se usarán para la misma. En la política por su parte, está el muy reciente ejemplo del Acrónimo USA PATRIOT ACT que guardaba el nada corto ni inocente sentido de: (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act).
El asunto es que así sea para facilitar las cosas, la excepción se ha hecho la regla y hoy es más fácil remitirse a las cosas por medio de sus siglas que de su nombre completo (el cual es frecuentemente olvidado). Y esta famosa generación Y ha sido precisamente la gran representante de esta oda a lo Breve, la generación lo quiere todo y lo quiere YA! pero no lo quieren de manera difícil.


De esta nueva tendencia determinada por 140 caracteres (como lo leí hace poco precisamente en twitter), han surgido nuevos aforismos urbanos con los que se pretende explicarlo todo por medio de frases cortas y falsamente profundas, como es el caso de las imágenes publicitarias que ahora inundan la ciudad. El anuncio de XY dice: Ser hombre es ganarte el respeto de tu padre, o otra perla como ser hombre es escuchar "papa", no está demás mencionar los siempre polémicos anuncios del Palacio de Hierro de las cuales escojo la siguiente: una mujer no sabe lo que quiere hasta que un diseñador se lo dice. Más allá de lo frívolos simples que puedan resultar estos anuncios, no dejan de ser un reflejo de una cultura hoy atravesada por lo breve. Ejemplo de ello se da en las efervescentes narrativas que hoy emergen de todas partes, recuerdo en particular una columna polémica de la modelo y actriz Patricia Castañeda, en la que relataba una experiencia lésbica para la revista Soho, donde describía que al quitarle los panties a su pareja vio a Dios. Al preguntarle en una entrevista qué había querido decir con eso, respondió que en la universidad había tomado clases de literatura y que ahí le habían enseñado que Dios era todo, y por eso ella había querido describir lo mismo... (Sin comentarios de este autor). Regresando al tema original, aun cuando otro de los aforismos urbanos como el de, el tamaño no importa, nos resulte aplicable ahora, si se hace sorprendente lo efímero que resulta comunicarnos hoy. Muy a título personal, las ideas breves, tienen de por sí vida breve y poco ofrecen mas allá de una carcajada al instante, del comentario al respecto o de un retweet. El presente se ha hecho aun mas corto con esta nueva tendencia y dejamos pasar la vida demasiado rápido, por vivir de una oda a lo breve, la pregunta es: ¿qué nos estamos perdiendo ante tanta brevedad?

De manera que si de definiciones se trata me permito ofrecerles una de mis favoritas sobre el hombre:

"Hombre es aquel que entra con la misma determinación a la cámara de gas, ya sea como guarda o prisionero."

Viktor Frankl, El Hombre en Busca del Sentido

Y cómo por hacer efectivamente una oda a lo breve aquí les regalo uno de mis cuentos favoritos:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso


domingo, 24 de octubre de 2010

El más allá, más acá

Antes de Crepúsculo, antes de El amanecer de los muertos, estuvo George Romero. Pues aunque el nombre no resulte muy fácil de identificar en estos días, Romero fue el que originalmente le dio vida a la muerte y de qué manera. Estrenada en 1968 la película dirigida por Romero La Noche de los Muertos Vivientes, es hoy un necesario referente al género zombie en el cine. Aún cuando su aparición fue bastante criticada por su contenido explícito y el ambiente oscuro en el que se desarrollaba (bastante similar al que se vivía para la época en Vietnam), La Noche de los Muertos Vivientes sentó un trascendental precedente en la obsesión fílmica estadounidense por la vida después de la muerte, no en vano aun filmada con un presupuesto de 114.000 dólares, reposa hoy en la librería del congreso americano como parte de su archivo con el rótulo de ser cultural, histórica o estéticamente significativa.

Pero la película, y todo el torrente de filmes zombies que le precedieron, son solo un reflejo de un cuestionamiento existencial que traemos de siempre: La vida después de la muerte. Traigo a colación este tema en virtud de lo curioso que resulta el cuestionamiento por la fe en nuestros días. En un mundo donde la religión Jedi tiene participación en las encuestas de censo británico, cuesta bastante dificultad ubicar a Dios y al cielo en una humanidad al parecer bastante escéptica. El mundo posterior a la vida terrenal, lleno de nubes y arpas, si te portabas bien, y trinchos y llamas si te portabas mal, es un cuento que incluso el vaticano ha trasladado a un estado de la mente. ¿Pero qué mente? si en la muerte, el cerebro, el rincón donde se supone que se esconde, ha pasado a la descomposición y a servir de abono para la tierra. No obstante, el hombre sí tiene algo que suele ser llamado: un anhelo de infinito. Que no es otra cosa que las ganas de vivir por siempre. El argumento con el que se le da vida a este concepto, sugiere que como se puede desear algo que no existe o que se desconoce ergo tendríamos que haberlo conocido en el algún momento. Y si anhelamos el infinito es porque en realidad existe.

Ahora, si poco nos interesa pensar si iremos a un cielo o infierno tras la muerte, y mas bien nuestras apuestas por la existencia se han trasladado a este mundo, es en este mundo donde debemos encontrar el infinito. Aquí es donde metemos a Romero, pues su visión oscura de zombies idiotas que repiten la palabra cerebros y viven obsesionados por comerlos (Nota al pie: tal vez esta obsesión por los cerebros resulte en la búsqueda del nuevo cielo que ha planteado el vaticano, así que el zombie al final lo que parece buscar es comerse el cielo de los demás), es la nueva visión de la vida después de la muerte, el más allá, mas acá. Y no solo se trata de zombies, la tendencia fílmica de la que hablaba al principio de esta entrada de blog, también se manifiesta en la nueva apuesta de vampiros resucitada por Crepúsculo que no es sino una versión adaptada de las novelas de Anne Rice (Recuérdese: Entrevista con el Vampiro). Así, la visión de seres pálidos y obsesionados por sangre/cerebros parece ser la nueva apuesta por encontrar el infinito alguna vez perdido. Un infinito al que se accede ya bien si te chupa la sangre un vampiro, si te come el cerebro un zombie o si alguna vez se te ocurrió una idea para una película donde seres pálidos y obsesionados por algún elemento anatómico vivan después de la muerte (De nuevo, recuerden todo lo que se resucitó de Anne Rice y de George Romero).

De manera que no habrá de sorprendernos cuando en algún censo de algún país aparezca los Volturi en los índices de la población en la pregunta: ¿Que religión profesa?

lunes, 12 de julio de 2010

Saludo de Bienvenida

Pues bien, tras sopesarlo varias veces y tal vez limitado por una especie de cyber-vergüenza, he decidido finalmente involucrarme en esta manía de los blogs. Creo que desde una determinada vocación y con tan solo un texto publicado en una antología que nadie leerá (bueno, salvo los otros participantes en la antología), el blog se me ofrece como un sencillo medio de expresión donde finalmente podré decir a rienda suleta todas las cosas que se me ocurran. Ya será apreciación tuya, mi estimado lector, el valor que le quieras dar a estas letras escurridizas que tanto deseaban escapar de la barrera cerebral y cobrar vida en alguna parte, en esta caso, el presente blog. En un futuro (si realmente hay el campo y por supuesto, el dinero para hacerlo), por qué no, un libro.

Así que ahora si me dispongo a participar de esta aventura de la exteriorización del pensamiento, donde espero, no sentirme apoyado, pero si leído y criticado.