Antes de Crepúsculo, antes de El amanecer de los muertos, estuvo George Romero. Pues aunque el nombre no resulte muy fácil de identificar en estos días, Romero fue el que originalmente le dio vida a la muerte y de qué manera. Estrenada en 1968 la película dirigida por Romero La Noche de los Muertos Vivientes, es hoy un necesario referente al género zombie en el cine. Aún cuando su aparición fue bastante criticada por su contenido explícito y el ambiente oscuro en el que se desarrollaba (bastante similar al que se vivía para la época en Vietnam), La Noche de los Muertos Vivientes sentó un trascendental precedente en la obsesión fílmica estadounidense por la vida después de la muerte, no en vano aun filmada con un presupuesto de 114.000 dólares, reposa hoy en la librería del congreso americano como parte de su archivo con el rótulo de ser cultural, histórica o estéticamente significativa.
Pero la película, y todo el torrente de filmes zombies que le precedieron, son solo un reflejo de un cuestionamiento existencial que traemos de siempre: La vida después de la muerte. Traigo a colación este tema en virtud de lo curioso que resulta el cuestionamiento por la fe en nuestros días. En un mundo donde la religión Jedi tiene participación en las encuestas de censo británico, cuesta bastante dificultad ubicar a Dios y al cielo en una humanidad al parecer bastante escéptica. El mundo posterior a la vida terrenal, lleno de nubes y arpas, si te portabas bien, y trinchos y llamas si te portabas mal, es un cuento que incluso el vaticano ha trasladado a un estado de la mente. ¿Pero qué mente? si en la muerte, el cerebro, el rincón donde se supone que se esconde, ha pasado a la descomposición y a servir de abono para la tierra. No obstante, el hombre sí tiene algo que suele ser llamado: un anhelo de infinito. Que no es otra cosa que las ganas de vivir por siempre. El argumento con el que se le da vida a este concepto, sugiere que como se puede desear algo que no existe o que se desconoce ergo tendríamos que haberlo conocido en el algún momento. Y si anhelamos el infinito es porque en realidad existe.
Ahora, si poco nos interesa pensar si iremos a un cielo o infierno tras la muerte, y mas bien nuestras apuestas por la existencia se han trasladado a este mundo, es en este mundo donde debemos encontrar el infinito. Aquí es donde metemos a Romero, pues su visión oscura de zombies idiotas que repiten la palabra cerebros y viven obsesionados por comerlos (Nota al pie: tal vez esta obsesión por los cerebros resulte en la búsqueda del nuevo cielo que ha planteado el vaticano, así que el zombie al final lo que parece buscar es comerse el cielo de los demás), es la nueva visión de la vida después de la muerte, el más allá, mas acá. Y no solo se trata de zombies, la tendencia fílmica de la que hablaba al principio de esta entrada de blog, también se manifiesta en la nueva apuesta de vampiros resucitada por Crepúsculo que no es sino una versión adaptada de las novelas de Anne Rice (Recuérdese: Entrevista con el Vampiro). Así, la visión de seres pálidos y obsesionados por sangre/cerebros parece ser la nueva apuesta por encontrar el infinito alguna vez perdido. Un infinito al que se accede ya bien si te chupa la sangre un vampiro, si te come el cerebro un zombie o si alguna vez se te ocurrió una idea para una película donde seres pálidos y obsesionados por algún elemento anatómico vivan después de la muerte (De nuevo, recuerden todo lo que se resucitó de Anne Rice y de George Romero).
De manera que no habrá de sorprendernos cuando en algún censo de algún país aparezca los Volturi en los índices de la población en la pregunta: ¿Que religión profesa?
Qué agradable leerte de nuevo después de una larga ausencia, la cual me empujó a leer revistas femeninas en las que el tema más profundo eran las tendencias para el otoño, con el otoño el halloween y con éste las sagas de Hollywood que mencionas.
ResponderEliminarTus líneas llegan en buen momento, en un domingo del más acá, al cual aprovecho para sacarle todo el jugo :-)
A manera de actualización he de comentar que recientemente he visto la quintaesencia por esta fijación zombie, la película "Zombie Strippers", en la cual el argumento de zombies hambrientos se traslada a un club de strippers en Nebraska, en una nación donde por cierto, George Bush es reelegido por cuarta vez como presidente de Estados Unidos. ¡Recomendadísima!
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