viernes, 29 de julio de 2011

Un Legado

If we admit that human life can be ruled by reason,
then all possibility of life is destroyed

Leo Tolstoy

Hace unos pocos días tuve la oportunidad de ver dos conmovedoras películas, la primera la francesa La Mariposa y la Escafandra (Le Scaphandre et le Papillon) de Julian Schnabel y la Estadounidense Into the Wild que tiene como principal punto de apoyo ser el debut como director de Sean Penn. Lo que en mi parecer sería lo más valioso de estas dos producciones es el tema del aislamiento de sus personajes principales. En la película francesa Jean-Dominique Bauby, sufre una embolia masiva, lo que le significa la perdida del control de casi todas sus extremidades, limitándolo a comunicarse únicamente mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. La experiencia es conocida como el "síndrome de cautiverio ", y en su caso lo deja efectivamente aislado del mundo, dependiendo de su memoria y su imaginación para salvarse de la locura, o asirse a ella, pero en definitiva, para vivir. Ante su nueva realidad Jean-Dominique decide escribir un libro donde exprese todos sus pensamientos y vivencias dentro de su escafandra. Así en un laborioso dictar logra obtener su novela homónima a la película (olvidé decir que la película esta basada en un hecho real).

Por otro lado y desde otra perspectiva, Into the Wild, narra la historia de Christopher McCandless o Alexander Supertramp (como decide llamarse posteriormente el personaje principal), quien decidido a renunciar a un mundo de posesiones y transferencias, viaja hasta Alaska para vivir de lo que un equipo de pesca, una escopeta calibre .22 y 10 libras de arroz, le puedan procurar. Sin embargo, Alex, lleva también una selección personal de libros entre los que destacan Tana'ina Plantlore: una guía para reconocer las plantas comestibles de la zona y La Guerra y la Paz de Leo Tolstoy. En el tiempo que le deja la lectura, la caza, la pesca y la exploración de la zona, Alex aprovecha para escribir un diario donde documenta todas sus vivencias y pensamientos experimentados en este mundo salvaje del cual tanto disfruta. Esto con el fin de luego convertirlo en un libro (de nuevo esta historia también esta basada en un hecho real).

La similitud de estas dos películas va más allá de las experiencias alienadas de sus personajes principales, su valor radica en ese afán por documentar, en medio de tal soledad, todo lo que se les ocurra, ante el temor de lo que el silencio eventualmente podría borrar. Son conscientes de que sus sueños, experiencias, ideas y temores pueden ser espontánemente borrados por una oscura nada que también podría llevarse, en cierta forma, su existencia. Ambos son conscientes de la posibilidad de la muerte en medio del silencio y ello parece provocar un increíble terror en ambos, terror que se procesa por medio de sus narraciones, con las cuales, salvando a la conciencia de la nada, todo queda documentado para el mundo que se encuentra afuera.

Hace varios años, en un examen de control de lectura de Robinson Crusoe, se me hizo la pregunta de por qué Robinson llevaba un diario aún cuando el era el único habitante en toda la isla. No recuerdo que tan acertada fue mi respuesta en ese entonces, pero a la luz de hoy si parece bastante claro reconocer el afán de Robinson por dejar un Legado de lo que fue su vida tras el naufragio. Para el resto del mundo, que suponía la muerte de Robinson con el hundimiento de su barco, los años que el naufrago pasó en la isla jamás existieron, harían parte de una nada de la que solo podrían ser salvarse, en caso de que Robinson hubiera muerto solo en la isla, mediante su diario.
Es curioso como aun en nuestra conciencia de finitud, nuestra condición humana exige también una búsqueda por prevalecer aun más allá de la muerte. En la Grecia pre-socrática existía la creencia de que el alma de los hombres vivía mientras fuese recordada, de manera que los ciudadanos de entonces buscaban lograr grandes hazañas, grandes descubrimientos o simplemente grandes manifestaciones que les permitieran ser recordados por siempre y con ello preservar también su alma. Tal vocación al infinito o instinto de supervivencia es lo que resalta de las historias de Into the wild y La Mariposa y la Escafandra, donde el principal terror parece ser el olvido o el silencio. Ello me ha llevado a pensar precisamente en este blog, en el sentido que tiene y en la audiencia que lo aprecia.

¿Quien lee estas líneas? No sé, las estadísticas que ofrece el blog no son realmente muy alentadoras, pero en un caso muy similar a las historias mencionadas, siento una necesidad por expresarme en algún medio. Este es, según mi criterio, el que mejor se presta para documentar cuanta cosa se me ocurra. No sé que valor tendrá para el mundo de afuera, lleno de otros millones de blogs con millones de temas diferentes, pero este es el mío, propio y personal, donde dejo una pequeña huella de lo que la vida, la imaginación y la memoria me dejan para escribir.

viernes, 15 de julio de 2011

Funnier than fiction: El pescador más desafortunado del mundo

El cuento ya es algo viejo pero de alguna manera suele reaparecer en conversaciones de café o reuniones sociales, donde siempre se roba un par de risas o gestos de sorpresa. La historia va así: Un señor ha mantenido, a lo largo de toda su vida, el sueño de retirarse, para irse a vivir de sus ahorros y la pesca. Es fácil imaginarlo, un señor de mediana edad con signos claros de sobrepeso, sentado en medio de un cubiculo de paredes azules, rodeado de torres de papel con la única decoración al lado de su computadora/maquina de escribir una foto suya sosteniendo un mediano pez de lago.

El original infeliz llega finalmente a su tan anhelado día final de trabajo. La jornada transcurre entre abrazos, lágrimas y poco trabajo. Se va, dejando tras de sí un escritorio finalmente organizado con asuntos que jamás se resolverán y carpetas a medio llenar. En los días que siguen esa última jornada, se ha ocupado de cerrar su anterior departamento, vendido todo aquello sujeto a una apreciación económica y regalado todo lo demás. Se dirige entonces a un pueblo pequeño a orillas del Amazonas. Monta nueva casa, presume sus nuevos instrumentos de pesca y contrasta finalmente con su out-fit de pescador en un pueblo de pescadores que no lucen en nada parecidos a él.

Casi se puede ver caminando con sus botas de caucho entre ciénagas, siguiendo a un guía casi desnudo mientras el lleva ropas que solo lo hacen sudar. Señalan un sitio, sí aquel que de acuerdo a su pregunta es el mejor para pescar. El recién llegado pescador organiza su equipo en medio de un claro y luego le pide a su guía que lo deje solo. Saca carnada, caña y anzuelos y felizmente prepara su primer intento de pesca de la mañana. Cuando esta todo listo, busca el mejor lugar para lanzar el anzuelo: Con un fuerte impulso lleva su caña hacia atrás y el anzuelo vuela hasta quedarse incrustado en un panal de abejas. Con el gesto de látigo de su brazo, el panal vuela por los aires para ir a caer a su lado. Enormes abejas africanas atacan ahora enfurecidas al pobre pescador. Él, alérgico y aterrorizado no encuentra refugio del sorpresivo ataque y no encuentra refugio salvo en las aguas del rio. Ahí en el agua es devorado por pirañas que por intermedio de un panal volador han pasado de ser presas a predadoras.

Citando a Les Luthiers: Esto no es solo cierto, sino que además es verídico

viernes, 8 de julio de 2011

Funnier than Fiction

Jugando un poco con la coloquial frase de Stranger than Fiction, referida en libros, canciones y hasta películas (recuérdese a Will Farrell enfrentándose a la narración de su propia vida). La frase, que en nuestro querido idioma de la Ñ, vendría siendo aplicada como ... donde la realidad supera la ficción; me ha valido para hacer una readaptación de la idea de como historias reales resultan más interesantes, en este caso, más divertidas, que las que la imaginación nos suele ofrecer. A partir de ello, he rescatado algunas historias encontradas en notas de prensa, chismes de oficina, leyendas urbanas (luego comprobadas) e incluso resultados de una búsqueda en google, para darles un lugar en este blog y ajustarlas a mi capacidad literaria. El resultado es una serie de relatos donde lo inverosímil de las historias se nutre de las ironías que acechan nuestras vidas y que, en ojos de otros espectadores, terminan siendo graciosas. Así que con el rótulo de Funnier than Fiction presento estos relatos como parte de la perorata del memorioso.



Tres de cincuenta y dos de veinte

Al buscar dentro del bolsillo de su pantalón lo único que pudo encontrar fue una arrugada tarjeta de presentación y un tiquete de descuento en alguna tienda nueva, nada siquiera parecido a lo que Santiago realmente buscaba, las llaves de su casa. Las buscó por todas partes, en los demás bolsillos de su traje, en la guantera del carro, en el monedero, en su maleta, hasta finalmente darse cuenta que estaba sentado sobre ellas.

Caminó por un pasillo desierto iluminado por blancas luces de neón, dando pasos de plomo sobre un triste suelo de concreto gris. Al llegar al ascensor se encontró atado a una cuerda el ladeado letrero amarillo con letras negras que indicaba: EN MANTENIMIENTO. El bloqueo significaban 10 pisos de escaleras que lo separaban de su casa. Llegó jadeando y con la original ideal de la necesidad de ejercitarse un poco, forcejeó por un rato con las llaves de la entrada y luego de varios intentos pudo ingresar finalmente a su apartamento.

Lo recibió una silenciosa oscuridad proficiada por una conflagración de luces apagadas y un sentimiento de soledad que inundaba el apartamento. Santiago entró pensando que tal vez su mujer no había llegado y que no tardaría en hacerlo. El aire era denso y pesado obligando a pasos lentos que hacían interminable el camino a la alcoba principal. Un débil rayo de luz parecía escaparse por la puerta a medio cerrar de la habitación. La imagen le produjo a Santiago un doloroso y sorpresivo pálpito en el pecho que lo detuvo, así fuera por un segundo, a empujar la pesada puerta.
En el lecho matrimonial aparecieron un par de figuras en movimiento, figuras de un par de cuerpos en una coreografía horizontal sobre las arrugadas sabanas blancas. Parecían querer fungirse desesperada y plácidamente en uno solo. Tras la apasionada escena permanecía inmóvil en la puerta, Santiago.

Solo cuando el frenesí hubo terminado, fue con un humillante carraspeo de garganta que Santiago manifestó su presencia en la alcoba. Su esposa pareció dar un pequeño salto tras el grave sonido, giró entonces el cuello para encontrar sus ojos con los de Santiago, y así intentando cubrirse con la sábana, quedó absolutamente paralizada. Por largos segundos, sus grandes ojos negros parecieron oscilar ligeramente para Santiago. De repente el desdibujado amante reunió el coraje suficiente para salir de la cama e intentar vestirse entre frases de excusas y promesas que nadie parecía atender. Sin embargo, cuando quiso abandonar la pieza, Santiago se le interpuso en su camino y le extendió la mano.

- Págueme - Dijo fríamente Santiago.

- ¿Perdón? - Respondió el amante tratando de esquivarlo.

- Págueme - Repitió Santiago, esta vez con más seguridad.

- ¿Como?

- Que me pague le digo.

Entonces el sorprendido amante sacó rápidamente de su bolsillo, un fajo de billetes sin contar y se lo entregó a Santiago, este al recibirlo simplemente se hizo a un lado y lo dejo pasar. Al fondo se oyó la puerta puerta principal cerrarse de golpe. Santiago comenzó a contar el dinero, tres de cincuenta y dos de veinte, mientras su mujer lo miraba asombrada. Luego, sin mirar siquiera por un segundo a su mujer, guardó el dinero en el bolsillo, se dirigió a otro cuarto donde se encerró y se fue a dormir.
A la mañana siguiente, cuando se sentaron a desayunar, Santiago sacó de nuevo el fajo de billetes y lo volvió a contar. Su esposa se quedó de nuevo inmóvil y en un incomodo silencio dejó escapar una lágrima que rodó desde la mejilla hasta su quijada. Así permanecieron en silencio hasta que Santiago terminó de desayunar, se bañó y se fue. Lo mismo pasó en el almuerzo, la comida y cada vez que se encontraban. Santiago solo sacaba el fajo de billetes y lo contaba una y otra vez sin cansarse. Lo hacia cuando escuchaban la radio, cuando veían televisión y cada vez que se encontraban juntos.

Cierto día cuando Santiago se disponía a sacar su fajo de billetes, su mujer no lo resistió más y en un ataque de locura salió corriendo y se lanzó por el balcón, mientras Santiago la miraba imperturbablemente desde el sofá.

Al lado del féretro fue colocada una corona de flores por valor de 190 pesos, con un ridícula tarjeta pegada que decía: “ Sentidas condolencias”.


miércoles, 6 de julio de 2011

EL CÍRCULO FANTÁSTICO

Somos prisioneros del círculo. Uno cree haberse evadido del tenaz acero y
camina, suelto al fin, un poco extraño en su albedrío, y siente que lo hace como
en el aire. Le falta un asidero, el suelo de todos los días. Y el asidero es, de
nuevo, la clausura.

ÓSCAR CERRUTO, El círculo



Paradójicamente la realidad humana gira entorno precisamente dentro de la concepción de un círculo, desde la misma explicación del tiempo hasta el funcionamiento de un reloj. La rueda primitiva que de las cavernas rodó, hizo girar el piñón que dio impulso a la revolución industrial y hoy se hace presente en miles de manifestaciones complejas o sencillas que hacen parte de esta misma realidad. La matemática ha considerado como uno de sus imposibles plantear la cuadratura del circulo, si bien este podría ser geométricamente definido como la línea en la cual todos sus puntos se encuentran a la misma distancia de un centro común, la expresión o manifestación cuadrática del mismo resulta imposible pues tal secuencia de puntos es infinita, ni siquiera la geometría euclidiana ha logrado tal fin.

Cuenta la leyenda que el papa Bonifacio VIII, queríendo comprobar las habilidades artísiticas del pintor Giotto para encargarle algunos trabajos en Roma, envió a un mensajero con el fin de obtener algunas muestras de su arte. Ante la solicitud del Papa, Giotto tomó un lienzo blanco, hundió su pincel en pintura roja y, con un solo trazo continuo, dibujó a mano alzada un círculo geométricamente perfecto. El trabajo fue más que suficiente para que el Papa comprobara las habilidades del pintor, tan solo con un círculo. Y es que precisamente pese a su aparente sencillez, el circulo contiene dentro de si un elemento fantástico, el cual consiste en poder expresar, por si mismo el infinito. Sin un inicio ni final claros el círculo es siempre una constante por medio de la cual se puede expresar el tiempo, el funcionamiento del universo y la simple y cotidiana vida humana.

La mitología Maya explicaba la historia del tiempo y el universo con la figura de una serpiente mordiéndose la cola con la forma de un circulo, incluso una de las teorías actuales del universo plantea la posibilidad de que este luego de alcanzar un nivel determinado de expansión sufrirá una implosión consecuente a la explosión original devolviendo este a su punto de inicio, como en un circulo.

La literatura se ha encargado de representar la existencia de este vínculo, Milan Kundera en su obra más reconocida “La insoportable levedad del ser”, hace mención del concepto del eterno retorno de Nietzsche, el cual plantea que una vida que desparece, no lo hace para siempre, el mundo y la vida, se repite a sí mismo, extinguiéndose para luego volver a crearse. Es por medio de la conflagración que el mundo regresa a su origen, donde todo arde en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurran una vez más en él. En un mar de repeticiones infinitas, la vida de Tomás y Teresa se repetiría en un decepcionante e inevitable círculo, donde la única certeza es la liviandad. Sin embargo, no significa que no deba ser vivida y esta es la paradójica circunstancia con la que se encuentra Tomás al final de su vida. Si habrá de repetirse una y mil veces más nuestra pequeña historia de aciertos y desaciertos, de lágrimas y risas, vivámosla de tal forma que merezca la pena ser repetida.

Carlos Fuentes en su novela “Aura” maneja otra aplicación del círculo en la literatura y se da en la relación necesaria de una pareja para, por medio de hechizos y sortilegios, dar vida a una formá fantástica de vida. Consuelo necesita al General Llorente para dar vida a Aura, sin él, o sin la persona que tome su lugar, el círculo no se cierra y la vida de Aura esta condenada a desaparecer. La novela plantea una bella comprensión de la vida al presentar por medio de distintos personajes la persistencia de la vida. Los personajes pueden mutar, cambiar de nombre, de fisonomía y de edad, pero su reunión siempre tendrá como resultado final a Aura, la vida. El círculo entonces se cierra con el encuentro de este hombre y esta mujer que son los encargados de hacerlo girar eternamente, estableciendo una única verdad absoluta.

Así que el círculo en nuestra comprensión fantástica de la existencia se nos ofrece como una manifestación de la vida, continua, cíclica pero eterna. El círculo es también para el hombre la manera en que logra comprender la inevitable conjunción de lo finito y lo infinito, en el se expresa la dualidad corporal y metafísica del hombre. Es por medio de algo tan sencillo como un dibujo rojo sobre un lienzo blanco que logra, cuando menos, aceptar, algo tan complejo como la eternidad.